Comentario sobre Ozymandias, de Percy Shelley

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Comentario sobre Ozymandias, de Percy Shelley

Mensaje  Mauricio el Dom Ago 15, 2010 1:08 pm

Mi amor por los poetas románticos dista de ser algo desconocido, y de hecho muchas veces ha resptado sutilmente sobre estas páginas en forma de alusiones, tonos, o simples giros del lenguaje. Me gustaría detenerme hoy en uno de mis poemas favoritos, Ozymandias, de Percy Shelley. Es extrañamente adecuado introducir este párrafo hablando sobre poesía romántica, en tanto Ozymandias es, a su modo, un representante magnífico del movimiento y, a su vez, su más feroz demolición. Sintetiza cénit y nadir, nacimiento y colapso.

A saber:


I met a traveller from an antique land
Who said:—Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them on the sand,
Half sunk, a shatter'd visage lies, whose frown
And wrinkled lip and sneer of cold command
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamp'd on these lifeless things,
The hand that mock'd them and the heart that fed.
And on the pedestal these words appear:
"My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye mighty, and despair!"
Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away.

No he encontrado una traducción satisfactoria para este poema en ninguna parte, y sospecho que nunca la hallaré. Traduttore tradittore, temo que deberé enterrar el puñal yo mismo y ofrecer esta pálida versión:

Conocí un viajero de una tierra antigua
Quien dijo: -dos vastas piernas de piedra sin tronco
se alzan en el desierto. Cerca de ellas, en la arena,
medio hundido, un rostro destruido yace, cuyo ceño
y arrugado labio y sonrisa de frío comando
dicen que el escultor bien leyó esas pasiones
que aún sobreviven, estampadas en estas cosas sin vida
la mano que las imitó y el corazón que alimentó.
Y en el pedestal estas palabras aparecen:
"Mi nombre es Ozymandias, Rey de Reyes:
observen mis logros, vosotros poderosos, y desesperen!"
Nada además permanece: alrededor del deterioro
de esa ruina colosal, desbordante y desnuda,
la solitaria y lisa arena se extiende a lo lejos.

El poema plantea múltiples preguntas y abre numerosas avenidas de análisis: el rol de los grandes hombres y su significado; el artista y la pretensión de permanencia de su obra; la caída de la tiranía; el paso inexorable del tiempo. Intentaré tocar estos temas desde una perspectiva de movimiento, lo cual implica realizar un análisis un tanto detallado. Intentaré ser conciso, y es en nombre de esta brevedad que he de postergar un análisis estilístico que, no me cabe duda, brindará frutos en un futuro.

Pero empecemos por el comienzo:

I met a traveller from an antique land

Este primer verso presenta dos aspectos notables: el primero introduce la recepción del poema en la tradición Quijotesca del juego con los planos textuales; el poema no es provocado por la observación de las ruinas, sino por la narración de las mismas hechas por un viajero sin nombre (así como "Ode on a Grecian Urn" es el texto sobre una composición mental, más que sobre una urna real). Es un texto sobre un texto, y si se conoce su origen histórico (un artículo de periódico leído por Shelley) se agrega un nuevo nivel de profundidad: un texto sobre un texto sobre un texto. La percepción del rol artístico como profético, tan cara a los románticos, es subvertida por el yo lírico al no presentarse a sí mismo como el profeta sino como el testigo de la profecía: el apóstol más que el conducto con lo Supremo. A su vez la idea shamánica está presente en el adjetivo "antigua", con sus connotaciones de secretos y sabiduría perdida, pero es conocimiento prohibido de segunda mano. Ya desde el comienzo el poema juega con los tropos románticos, subvertiéndolos al tiempo que los utiliza sin un gramo de ironía.

Who said:—Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert...

A partir de este punto todo el resto del poema es discurso directo, referido. En cierto modo el yo lírico cesa de existir y cede el texto al viajero sin nombre; esta eliminación es especialmente significativa si se toma en cuenta la teoría expresionista del arte que la visión romántica dio a luz, en la que el yo lírico y sus emociones son el centro del universo textual, y el contexto se vuelve reflejo o motivador de la mímesis interna (porque, recordemos, la teoría expresionista es mimética, digan lo que digan); Shelley elimina el centro usual del poema romántico, y el contexto -la narración del viajero- acapara la luz.

A su vez podemos encontrar codificadas las claves simbólicas del poema en estos versos. La piernas de piedra sin tronco, vínculo con lo material y -según Chevalier- lo social, carente de corazón y con su extensión vertical -que simbolizaría una conexión con los planos superiores de lo espiritual- coartada. Son las señales decadentes del poder material, temporal, carentes de la sabiduría Celeste; las marcas de una rígida actividad social concentrada en las arenas de lo estéril y lo indefinido: el desierto (lo cual trae a mi mente de alguna manera a los hombres de barro del Popol Vuh, también seres de pura materia incapaces de la verticalidad espiritual). Significativo es, entonces, que sean los restos de un monumento imperial. Lo cual nos lleva cómodamente a la siguiente sección:

...Near them on the sand,
Half sunk, a shatter'd visage lies, whose frown
And wrinkled lip and sneer of cold command
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamp'd on these lifeless things,
The hand that mock'd them and the heart that fed.

La identidad de la estatua es revelada en parte en esta sección, como también su destino y su pecado. El rostro destrozado, la destrucción del ser, mantiene aún su "sonrisa de frío comando", la marca de su arrogancia y falta de compasión. El rol del artista es simultaneamente elogiado y desmantelado. Su astucia y sensibilidad le permitieron capturar al hombre cruel perfectamente, mas su trabajo, su arte, ha sido destruido por el tiempo implacable, y ya nada significa. Tanto el emperador como el artista han sido arrastrados por fuerzas que los superan y que intentaron desafiar a través de la conquista y el arte, respectivamente. Una lucha sin sentido, por supuesto.

And on the pedestal these words appear:
"My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye mighty, and despair!"

Llegamos al golpe maestro: los versos más conocidos del poema. Notemos, al pasar, un nuevo descenso de nivel discursivo: las palabras del pedestal están presentadas nuevamente en discurso directo. Para los que llevan la cuenta, este pasaje es la reproducción exacta de un texto, dentro de la reproducción exacta de una narración, dentro de un poema inspirado por otro texto (y si nos ponemos exquisitos podemos encontrar un nivel más, en tanto el artículo fue referido a Shelley a través de una carta). Me recuerda el famoso plano de los espejos en Citizen Kane. De hecho, el juego de la búsqueda de la esencia de un hombre a través de discursos referidos también es la clave de Citizen Kane, con lo que la analogía cobra más fuerza.


Volviendo al poema. Las palabras del pedestal son un desafío realizado por Ozymandias (Ramsés II) no sólo hacia cualquier fuerza u hombre notable de su época sino también hacia el futuro. Es el máximo acto de hibris, buscando humillar no solamente personas sino al tiempo en sí mismo con sus logros. De nuevo, una relación social basada en lo material sin contacto con lo superior. Claro que en el contexto del poema las palabras adquieren una oscura ironía. Los logros de Ozymandias no son más que ruinas en la arena, y su imagen gloriosa se convierte en advertencia inmemorial: las acciones de los hombres no son nada frente a las fuerzas del tiempo y la naturaleza. La arrogancia es castigada. La sonrisa de frío comando se resignifica en un terrible, innoble destino.

Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away.

El poema termina con la cruel yuxtaposición de los restos derrotados de las pretenciones humanas y el triunfo eterno del tiempo y la naturaleza. Notable es el uso de los sustantivos: "decay" y "wreck", que eliminan cualquier resto de gloria que estas ruinas pudieran transmitir y las define brutalmente como lo que son: trozos de piedra decadente rodeados por el desierto infinito. El desierto recupera lo que siempre fue suyo, avasallando cualquier intento humano. La infertilidad de las aspiraciones de conquista (y de arte) están marcadas por ese desierto, esa tierra yerma y solitaria que se extiende más allá de la vista. El poder temporal y la arrogancia están siempre rodeados de esa soledad que proviene del intentar imponerse, ya sea por la fuerza o por el arte, frente a las fuerzas sin límite ("boundless") del tiempo y el Universo.

El poema toma elementos clásicos del Romanticismo y los presenta de manera brutal. El romántico buscó dominar el mundo creando un arte visionario y eterno: Shelley advierte que de ese arte solamente quedarán las ruinas. El romántico buscó la sabiduría en tierras lejanas y tiempos antiguos: Shelley revela que esa sabiduría puede ser dolorosa en extremo. El romántico adoró la naturaleza y se alimentó de los sentimientos que produce: Shelley muestra la cualidad destructiva de una naturaleza indiferente, sino hostil, a los logros humanos.

Las connotaciones políticas son evidentes. Nada quedará del tirano que busca imponerse al mundo, y ante su grandeza, cualquier forma de poder temporal significa exactamente nada.

Mauricio
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